jueves, 31 de octubre de 2013

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El día 24 de Febrero de 2009, nació mi hijo mayor.
Después de 16 eternas, angustiosas y agitadas horas.
Todo acabó en una cesárea realizada por un médico al que no había visto en mis 9 meses de embarazo. Un médico que solo se dirigió a mí con una frase de presentación. Él mismo, sacó los guantes de látex de una caja y él mismo se puso la bata y se la ató.
Solo recuerdo un nivel de drogas en vena considerable que me tenía totalmente aturdida y las agujas de un enorme reloj en la pared de enfrente.
Marcaban las 19:15 de la tarde. Martes de carnaval.
Pasados unos minutos, una enfermera con uñas pintadas de rojo y una chaqueta de punto marino llena de pelotillas, trajo entre sus brazos a mi bebé envuelto cual crisálida y me lo enseñó de lejos.
Y no sentí nada, solo le sonreí.
"Ha nacido con un chichón" oí en una voz también desconocida.
Sí pensé entonces, que después de esas 16 horas intentando empujar para salir siendo del todo imposible, era lo menos que podía haberle pasado.
No me queda resquemor pero siendo honesta, diré que fue la experiencia más aséptica que he tenido en mi vida cuando debería haber sido uno de los momentos más especiales e invadidos de emoción del mundo.
Fue un momento carente de sentimientos.
Debido a los problemas de salud y un largo etcétera que sucedieron durante los tres primeros años de vida de mi hijo, varios médicos diagnosticaron que estaban del todo relacionados con el nacimiento.
Y a día de hoy, no me sorprende. De hecho, les doy toda la credibilidad.
Y todo aquello sucedió hace ya casi 5 años.

Pasado mañana, 2 de Noviembre de 2013, en el between del cumpleaños de mi abuela Felicidad y el mío, nacerá si Dios o Alá quiere, mi segundo hijo; Martin.
"¿No tienes miedo? dar a luz allí...en ese país...tan diferente...hablando todos inglés...".
No, no tengo miedo.
Pero no tengo miedo porque como ya os conté en otra entrada, he perdido el miedo al idioma.
Y he perdido la estupefacción que provoca el carácter de la gente de este lugar.
Soy de esas que creen, que todo ocurre por algo en esta vida y en este nuevo nacimiento, solo estaremos nosotros; los Rubio López. Sin nadie más.
Cuando me lleven a la habitación, solo estaremos los cuatro experimentando la sensación de tener a un nuevo miembro entre nosotros. Unicamente. Nuestra propia familia. Mi familia.
Soy consciente de la algarabía de hormonas en esos momentos. Puede ser que no deje de llorar, que no deje de reír...no sé que lazos estrecharemos Martin y yo cuando pasemos todas esas horas los dos solos y sean mis brazos los únicos que lo cojan para darle de comer por las noches.
Solo tengo la certeza de que será distinto; él y yo solos. Un cara a cara. Un mano a mano.
Solo sentirá de cerca la voz de su padre y de su hermano.

De modo que, querid@s amig@s, cuando me sienta con fuerza para poder ponerme delante del teclado, os contaré cómo ha sucedido este nuevo acontecimiento que a buen seguro, estará cargado de anécdotas.









miércoles, 16 de octubre de 2013

¡¡¡¡¡¡¡ Señoriiiiiiiiiitooooooooo!!!!!!!



Maid, baby sitter, house cleaning...o lo que es lo mismo, personal de servicio doméstico, chica de limpieza, cuidadora, tata, nany...así se les llama aquí a las personas con dicho oficio y que trabajan en casa.
¿Os acordáis?, "como está el servicio" decía la Gran Gracita Morales con su característica voz de pito, y yo ahora mismo le respondería: "ja´mía, ya lo creo ya".
En todos los sectores profesionales, logicamente a veces es difícil encontrar a la persona que cumpla con el perfil que cubra las necesidades requeridas y esto pasa en Trujillo, Poyales del Hoyo o Velilla de los Ajos. Lo mismo me da, que me da lo mismo. Pero lo de este país...os digo yo...
Comprendo, que sí, que lo comprendo, que aquí llegan hordas de personas que solo quieren trabajar. Sin otra frase en su curriculum. Ni formación, ni experiencia...solo necesidad. Y para todos es imprescindible un periodo para aprender las funciones a desempeñar y tenemos también nuestros tempos.
Pero ¿qué ocurre aquí?, que les pagan una basura y se parten el lomo, con lo cual, el "coffee boy" ( chico de los cafés,por poner un ejemplo), solo va a poner el café, té, agua... en la oficina, en el hospital o donde se encuentre y NADA MÁS. Si se cae una taza, vendrá otra persona a recogerlo, él no, aunque se le haya caído una tetera de esas de metal de medio kilo y tenga el dedo gordo deshecho. Porque aquí, se determinan y enumeran las funciones propias del puesto (no más de 10 exagerando)  por persona en su puesto de trabajo. Si cualquier otro desempeño no está dentro de su misión, no saben reaccionar, no tienen iniciativa alguna. Y como ya expliqué en una entrada anterior, Abu Dhabi baila a ritmo de chill out, de manera que no hay cabida ni para prisas ni estrés.
De manera, que para los que tenemos sangre en las venas, pues tetetetetetete sacan de tus casillas ciertas cosas.
Y ahora voy al meollo del asunto.
Aquí todo el mundo tiene servicio doméstico porque la verdad, es muy barato o baratísimo. Pero como os decía; la chica que limpia, es la que limpia y la que cuida los niños, la que cuida los niños. Eso de mezclar funciones, tururu. Esa es la general, pero claro, hay excepciones y hacen ambas cosas a la vez.
La matemática es la siguiente; por un niño, una maid, por dos niños dos maid y por tres niños dos maid y, la chica de limpieza a parte.
Nosotros llevábamos buscando tiempo a alguien que cumpliese con ambos requisitos, sobre todo desde que me quedé embarazada porque llega un momento, que eso de agacharse y retirar las camas para pasar el aspirador...se convierte en algo parecido hacer un triatlón. Además, con la experiencia anterior, no quería renunciar a mi vida cotidiana aquí y ser prisionera de un bebé y las tareas del hogar. A ver a ver, que no quiero parecer una snob o una señoritinga, porque sencillamente, no lo soy y no lo he sido nunca, pero tener a alguien que planche camisas como manteles, restriegue los fuegos de la cocina, pase el aspirador y cuide de tu hijo unas horas mientras en este caso, yo, voy a clases de inglés, hago los deberes, hago deporte, voy al super o me tomo un café con las chicas...es una maravilla. Y quien diga lo contrario o piense que la idea es terrible, miente como un fariseo. No soy ninguna "Jumeira Jane" (así les llaman aquí a las mujeres que solo van de compras a tiendas de élite, se hacen diariamente la manicura y pedicura, saludan a sus niños desde el coche mientras el chófer los acompaña a clase, las que van a clases de body tonic super power con un monitor particular...). Tampoco soy ninguna mujer de esas mantenidas que se dedica a pulirse el dinero del marido sin miramientos y sobre todo, no soy una mujer que deje de ocuparse de sus hijos ni su casa por el mero hecho de tener a una persona contratada para que trabaje dentro de ella. Porque yo, contrato para que me ayuden, no para que me lo hagan todo y dejar mis responsabilidades y mis deberes a una extraña. A parte, de que no soy ni sería capaz en lo que a los hijos se refiere.
Llamamos a varias agencias. En unas no tenían a nadie, en otras que mañana te llamaban lo cual era mentira, en otra que te mandaban a alguien al día siguiente, falso también, en otra que iban a buscar...y así un mes y otro. Y con la variable de que tendría que ocuparse de casa y bebé...más complejo todavía si cabe.
Entonces, consigues una chica. Y llega a casa y aunque le expliques, como el que tiene un tio en Alcalá; coge una gamuza amarilla de las de limpiar el polvo con "Pronto" de toda la vida y la moja para limpiar los azulejos del baño. Claro, así, empezamos mal. Y si no, te llega una hora y media tarde por el artículo 33. Y si no, la que te dice que después de fregar y habiéndose mojado las manos, no puede coger la plancha. ¿¿¿¿????. Pues hazlo al revés criatura aunque no me reveles semejante misterio. Pues tampoco. A si que, nosotros hemos debido de tener muchísima suerte. Hemos encontrado a Beng que aunque se ocupará de todo, es ante todo nany. Queríamos que viniese a casa antes que Martín. Probar como funcionaba la cosa...y bueno, parece que de momento bien. Hay que enseñarle como ha de hacer las cosas y qué tiene que hacer y cómo, pero mejor eso que dejarle a su libre albedrío confiando en que sabría hacerlo del mismo modo que por ejemplo lo haría yo (porque ya he dicho en otra ocasión, soy una gran limpiadora).
Pero son muchas horas en casa y saben organizarse para que les cunda el tiempo. Porque de limpiar una campana extractora no sabrán, pero listas, como la madre que las ha parido.
Por ejemplo (ya sabéis que aquí todas las casas son grandes), ponen el cubo de la fregona en una punta y van dándose paseos como almas en pena a mojarla y escurrirla para llevarla a la otra punta. Colocan los cojines como si fuesen de la fragilidad del cristal de bohemia, o....te doblan las bolsas del super en triangulitos compactos.
(Foto real de las nuestras).


"Pues que vaya menos horas a casa", pues me cuesta lo mismo al mes y oye, eso de que te quiten el polvo hoja por hoja a un ficus benjamina de metro noventa...es de agradecer.
Ahora, a lo del cuidado del bebé...rilo solo de pensarlo, pero, hay que confiar, tener paciencia y, sobre todo, estar muy muy ojo avizor.
A si que amig@s, llegado el momento, os contaré como se desenvuelve Bing en casa de los Rubio López.


domingo, 29 de septiembre de 2013

"Du yu espik inglis"


Y con una gota de sudor como un puño cayendo por la sien, muchos responden...; "hombre.....algo sé".
Se le ha criticado a Ana Botella hasta la saciedad en su discurso ante el Comité Olímpico y sí,  con su papel como presidenta de la Comunidad de Madrid, debería haberlo hecho infinitamente mejor, pero también es cierto y seamos honestos, que nos hemos reído de ella cuando no podíamos ni podemos permitirnos ese lujo (ciñéndonos estrictamente al tema del idioma). Me refiero a que (por ponerle una comparación), es como si un analfabeto se riese de un niño de 5 años al escribir las letras de su nombre torcidas e irregulares. Porque señor@s, en España hablar inglés...muy muy poquita gente.
No tenemos ni idea ni somos conscientes, de lo imprescindible que es tener ya no dominio, sino nociones altas de inglés en este caso.
Y os cuento lo siguiente.
Cuando uno se va a vivir a un país donde el idioma es diferente al suyo, simplemente la idea, asusta. Pero cuando pones los pies en esa tierra y no entiendes nada y te das cuenta de que lo poquísimo que sabías en plan indio, no sirve ni para ir a la vuelta de la esquina, entonces te acojonas (y perdonadme por la expresión).
La inseguridad te empequeñece hasta dejarte en un tamaño ridículo.
De repente pasas a ser sordomudo.
Los niveles de dependencia de alguien que pueda traducirte y ayudarte, se vuelven escandalosos.
Y en pocos días, llegas cabizbajo a casa pensando en cómo podrás defenderte sobre todo, en situaciones un poco más complejas.
Personalmente, me sentí como un niño pequeño. No quería ni salir de casa si no era con mi marido porque me daba pánico y no entender ni una sola palabra cuando te hablan, ni saber explicar lo que necesitas o quieres, y más, cuando llevas de la mano a un niño de tres años, es experimentar una angustia inconmensurable.
Pero ya sabemos todos, que las personas no nacemos enseñadas como se suele decir, y también es cierto, que no hay mayor "empuje" que verte obligado hacer algo o aprenderlo en este caso por pura cuestión de supervivencia.
Jamás, siendo franca conmigo misma, llegaré a ser bilingüe porque el maldito inglés, es mi talón de Aquiles.
Antes aprendería a diseñar un cohete espacial, estoy segura.
Pero hay que hacerlo y estoy teniendo una oportunidad que sería pecado capital no aprovechar.
Por supuesto no soy traductor jurado, pero experimentando la situación, sí os puedo decir que cuando se sabe nada o muy poquito, lo más importante, a parte de tener buena actitud y predisposición, es marcarte metas cortas que te den una señal de que estás progresando porque es el único aliciente.
Y quien diga, ya sea curso, academia, profesor...que en 6 meses puedes aprender otro idioma es más mentiroso que Judas. Un idioma es una carrera de fondo, de mucho tiempo y mucha practica. La pronunciación es compleja y has de seguir ciertas técnicas para pronunciar claramente los sonidos y colocar la fonética, estudiar las estructuras gramaticales, aprender mucho vocabulario pero ya no suelto sino en frases hechas...es necesario un buen profesor, no que sea nativo, sino que te sepa enseñar y lo fundamental, saber levantarte cuando un día crees que sabes algo y llegas casa, a punto de llorar de la impotencia porque realmente, no sabes nada.
¿Y si un día tengo que llevar al niño a urgencias? ¿y si me dan un golpe con el coche? ¿y si tengo que llamar al del gas? ¿y si la profesora del colegio me llama para algo? ¿me cuelgo del cuello una pizarra Manley con un rotulador para explicarme?. Entonces te sientas con más rabia delante de los apuntes y es cuando aprendes menos y peor.
Yo he llorado por el maldito inglés y también he dado las gracias por no dominarlo porque ahora podría estar en la cárcel (no saber cagarte en los muertos de alguien también tiene su lado positivo).
El caso es, que con el tiempo, aunque mi circulo de conversación sea en escenarios cotidianos, las cosas han avanzado mucho sobre todo ¿sabéis por qué?, porque he perdido totalmente la vergüenza. Que es lo que nos machaca cuando estamos aprendiendo y de este hecho estoy absolutamente convencida. No importa si coloco los verbos bien, si no conozco alguna palabra, si me hablan tan rápido que colapso o si me encuentro con el típico taxista de la India o Paquistán que habla una especie de híbrido entre ruso-inglés y alguna lengua muerta, ya no importa, me paro a pensar, construyo mi frase, le doy la vuelta e intento pronunciarla lo mejor que sé. Y si no me entienden, lo repito y muy educadamente, respondo que estoy aprendiendo, o si no entiendo, pido que por favor me hablen más despacio.
Y nadie se ríe de tí. Y nadie te trata peor. Y nadie te hace sentir como un corto mental.
Y así, sin vergüenza, la inseguridad (no en su totalidad), se ha ido a Oslo de paseo, ha vuelto la tranquilidad, y el humor.
Lo haremos peor o lo haremos mejor, pero lo más importante, es aprender a comunicarse y seguir siendo independiente porque los idiomas, son la llave de miles de puertas a otros mundos, otras culturas y nunca, nunca, nunca, sabe uno donde acabará aterrizando.
¿O no?.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Por favor, un billete con destino a "Rutina".

Hemos vuelto a los amaneceres escandalosamente tempranos; que el "levantamiento" del sol, ronde las cinco y pico de la madrugada, tenía que estar prohibido por decreto ley.
Y aquí estoy, en el salón de mi casa, con una mascarilla/pócima a base de yemas de huevo y aguacate, espanzurrada por mi corta melena a fin de prevenir unos pelos como cuerdas de guitarra, pero de guitarra eléctrica de esas de las de macarra.
En mi mente, aparece la conversación imaginaria que tuve hace más de un mes:

- Buenos días, por favor, deme usted un billete a "rutina".
- ¿Qué asiento prefiere usted señora?.
- Pues mire, como estoy como un camión cisterna, ya me ve, pues el más cómodo posible, pero eso sí, quiero el primer viaje.
- Aquí tiene señora.
- Pero esto no es un ticket hacia "rutina".
- No señora, aquí pone "paciencia" que no le queda ná, se larga usted a su casa el día 26 de Agosto.

Y efectivamente, llegada la fecha, aquí estábamos, en el destino que quería.
Quería llegar y quería llegar y quería llegar. Ya no por el hecho de que crea que la rutina sea un mecanismo que aporta seguridad y en consecuencia minimiza imprevistos y sorpresas, sino porque uno, yo, después de estar casi tres meses fuera de casa, dormir en cuatro hoteles distintos, tres casas distintas, planchar la oreja en ocho o nueve almohadas también distintas, remover, hacer y deshacer maletas, coger el coche e ir venir, ir, venir, ir, venir, necesitaba calma. Sin más. Estabilidad.
Que no, que no me estoy quejando del verano, para nada. Bien es cierto que mentiría si dijese que no ha sido un poco raro, pero he disfrutado mucho, he visto a quienes quería, a otros no tanto por las circunstancias, he paseado, comido y glotoneado...he disfrutado del fresquito del Norte...pero sí, he terminado cansada y porque soy de las que cree, que como en casa de uno, no se está en ningún sitio.
Unos pensaréis que menudo coñazo volver a "rutina" y después que te viene la depresión post-vacacional...pero no sé, haciendo una pequeña meditación y no de esas en posición de loto que tampoco hace falta profundizar tanto, he llegado a la conclusión de que lo que aburre no son los hábitos regulares, las cosas que se hacen en "rutina" por mera practica sin razonar, sino que lo que nos ocurre, es que muchas veces, carecemos de falta de motivación en nuestros quehaceres diarios.
Ahora bien, no voy a negar que entre "rutina" y "monotonía" hay muy poquita distancia, vamos que si te descuidas, cruzas más allá de la mercería, y ya tienes el pie en el otro pueblo, pero, debemos recordar, que no hay ni un solo día que sea igual y es ahí donde debemos fijarnos.
Yo es que, querid@s, en "rutina" estoy muy a gusto. Siento y palpo el orden y eso sí que es imprescindible (para mí). Me aporta estabilidad y de ahí, me cojo el bus y me voy a un barrio buenísimo; "tranquilidad". Continúo el trayecto y me bajo en "optimismo". Que es otro bien bonito, más que el de Salamanca o los Austrias.
A si que, así os lo digo: he tenido unas muy buenas vacaciones en España, ahora he vuelto a mi casa, al país donde nacerá si Dios o Alá quiere, mi segundo hijo; Martín. Estudiaré y estudiaré y el libro de inglés derribaré. Con una nueva pandi de chicas españolas, en busca y captura de una persona del hogar y, empezando unos pequeños protocolos de belleza porque los embarazos, causan estragos y reparten leña "a dolor" como se dice en mi pueblo.
A la, que voy a quitarme este ungüento de la "berola" que empiezo a oler a tex-mex, a preparar una crema de zanahorias con una cuchará de queso Philadelphia e ir a por mi niño mayor al cole donde va dando brincos de alegría.
¡Chhhhhh! ¡eh! a los de la depre post-vacaciones, a los que van arrastrando los pies al trabajo y escupiendo sapos y culebras, a los que se atormentan con el "ooooooooootra vez los malditos niños demonios cuellicortos  y sus juguetes enpantanados por el salón, a los que destinan frases emponzoñadas de veneno a los jefes, a las que se miran los pies y ven como se les ha convertido en una piedra pómez por culpa las sandalias, la arena y la piscina este verano, a todos y todas los que están con la retina fija en el reloj esperando que llegue la hora de largarse a casa o a la calle pero fuera del trabajo...a todos a todos a todos y a todas a todas a todas, deciros, que en la entrada a "rutina", hay un cartel muy bonito escrito por el ingenioso "Tarro de las Ideas" y que dice:
"Enamorate de tus ideas, trabaja con ilusión y recuerda que siempre, siempre, sale el sol. Hoy, es el día."





viernes, 7 de junio de 2013

Destino: España.


Sin compasión.
Sin piedad.
Con ahínco.
Con todo su nervio.
Ahí te quedas Lorenzo, con tus llamas, con tus lenguas de fuego y tus chispas de lava.
Los autóctonos te toleran, se someten a tu única ley, con resignación sus vestimentas cargan contigo.
Pero yo, no puedo y tampoco quiero.
Me marcho a mi tierra a llevarme bien contigo, allí donde eres más suave y agradecido, aquí, en el desierto ni siquiera puedo respetarte.
Este es tu imperio, y claudicaré mientras viva bajo tus mandatos.
Eh! tú! Lorenzo! no estoy rabiosa contigo, no eres un ogro. Sé que tú eres la luz y ésta es la energía.
Y has convertido el color de mi piel haciendo que el blanco resalte más que nunca.
El jueves me marcho, sé que me estarás esperando al regreso, lo sé y lo temo.
Me marcho con los míos, a ver un castillo, sus murallas, el mar del Norte y sus edificios legendarios.
A contemplarte tras unas grandes gafas de tí, mientras disfruto de un pincho de anchoas con tomates de Guetaria.

El Alquiler de los valientes, cuelga su cartel de vacaciones queridos lector@s.
No me he atrevido aún a bajar el cierre definitivo, es cuestión de tiempo, todo tiene su momento y sus etapas.
Os deseo a tod@s unas vacaciones llenas de relax y de disfrute.
Recordad que no importa donde sino con quién.

Plo.




jueves, 30 de mayo de 2013

El perfume


"Hay en el perfume una fuerza de persuasión más fuerte que las palabras, el destello de las miradas, los sentimientos y la voluntad. La fuerza de persuasión del perfume no se puede contrarrestar, nos invade como el aire invade nuestros pulmones, nos llena, nos satura, no existe ningún remedio contra ella".
Esto fue escrito por el autor de la novela "El Perfume", Patrick Süskind.
Yo la leí hace años. Me apasionó la manera de describir algo tan efímero como son los olores, las frangancias,  todo lo que aquello consigue despertar en una persona. La historia del protagonista, Jean-Baptista, un hombre genial, estremecedor y con un extremo sexto sentido olfativo.
Os cuento esto, como introducción a otra costumbre árabe.
Les encanta el culto a la belleza y entre ellos, les fascinan los olores.
Me llamó la atención cuando llegué, ver que había muchísimos centros de estética para hombres. Y yo, que no es que observe las cosas sino que hago una especie de "visiónláserrayox" cuando tengo fijación con algo, me dí cuenta de que la mayoría de los emiratíes de Abu Dhabi, llevan una manicura perfecta. La barba milimetricamente afeitada. Les recortan las partes más angulosas con una especie de hilo y da la sensación de que la llevan (la barba), pintada con sombra.
Tienen la piel pulcra, bronceada logicamente (hasta que a alguno le entre la perra de querer volverse como Michael Jackson) y, pese a ir todo el año en sandalias, cosa que es una especie de atentado contra los pobres pies, también son pieses de pedicura.
Es un misterio con qué planchan la Kandura, su vestimenta habitual. No se arruga. Bajan del coche inmaculados y el tejido se mantiene firme y tieso como la pata Perico.
Pero donde quiero ir, es al olor.
Es difícil que por donde pasen, ellos y ellas, que no dejen una estela de su perfume. Y todos de una intensidad tremenda. Ciertas notas, se quedan perennes en el aire, fragancias que yo no recuerdo haber olido nunca, unas agradables, cálidas, exóticas, cítricas, amaderadas...y otras, que harían vomitar a una cabra. Las cosas como son.
Bueno, fueron ellos los árabes quienes hicieron los mayores avances en la historia del perfume. De hecho descubrieron e introdujeron el Azmicle, una sustancia que puede llegar a ser tan penetrante que solo un gramo puede aromatizar cientos de miles metros cúbicos.
Como curiosidad, os cuento que el sultán de Omán, decidió hace años, contratar a uno de los mejores perfumistas y crear una fragancia única; Amouage cuyo valor por el precio de 100 ml. es de 360 euros y la cual incluye dentro de sus 120 ingredientes, incienso de Omán. Es uno de los preferidos por los árabes y se vende como en España el Nenuco.
Por esa razón al principio, no sabía qué era eso tan característico que desprendían muchos de ellos y ellas. Es sin duda, genuino. Por supuesto también usan muchísimas marcas internacionales y hay tiendas de alta cosmética y perfumería, como bares en España. Ojo.
Pero no es el perfume más caro. He leído que otro llamado "Majesty" diseñado por un perfumista británico supera toda barrera lógica hablando de presupuestos. Fue creado a petición de la reina Victoria de Inglaterra y fue elegido para los pasajeros de primera clase del Titanic. ¿La friolera del frasquito en la actualidad? 195.000 euros. Sí, ciento noventa y cinco mil euros. Pero tuvieron el detalle de crear una versión de 29 ml. por valor de 1.600 euros que es más adaptable pa´l bolsillo. A lo mejor, la otra, es que viene en tamaño garrafa y necesitas una pick-up para cargarlo hasta casa.
Y, adaptándose a los gustos y ventas del mercado Emirato Árabe, están las firmas internacionales que crean nuevas fragancias incluyéndolas en todas sus gamas de productos.
La Nivea, la de toda la vida. Aquí existe una versión "musk-cereza". Y para gustos, los colores y los olores.
Yo personalmente me niego a ir oliendo a frutos rojos que esos ya me los como en los Special-K. Sería como que te faltase un moño de nata en la cabeza después de ponerte el body milk.
El desodorante. Lo hay fresh-pepino. ¿Pepino?. La parte del sobaquillo es complicada, en unos más que otros, lo sabemos, pero de ahí, a que te huela a gazpacho....no sé qué es peor.
Entre una cosa y la otra, vamos alcanzando los puestos hortofruticulas peeeeeero, es que también, existe un gel íntimo en el que pone "papaya" y al lado, aparece una foto de una orquídea lo cual, me parece cuanto menos inquietante. Es como si se hubieran inventado un Ambipur para "ahí".
No lo tengo nada claro, nada y, por supuesto no pienso probar.
Es una zona delicada, con un olor intrínsenco corporal y especial de por sí. Todo debería oler a limpito, a tu gel de baño de diario. Pero no, más, puedes hacer que huela a papaya y a...orquídea. No sé, sería como llevar bajo la ropa interior un Bio frutas de Pascual.
Y yo no quiero ninguna parte de mi cuerpo me huela a repostería como si fuese una tortita con sirope de fresa de Vip´s, ni que el aleroncillo me huela ni a zorro mochón pero tampoco a pepinos recién sacados de las tierras y por supuesto, que mi parte más personal e íntima, sea como llevar la cesta de frutas de Celia Cruz.
Imaginaros qué cuadro; embarazada, oliendo a zanahorias, aguacates y frambuesas y para colmo, con unos pendientes en forma de tomate. Sin contar el tufillo del Bio frutas saliendo de un lugar sospechoso.
Vamos, que para exprimirme.

P.D: Adjuntaré la foto del gel en cuestión en cuanto la tenga.










domingo, 19 de mayo de 2013

Una parte imprescindible



Creo que todos los lectores de este blog, lo venís sospechando; El Alquiler de los Valientes se asoma a su final de temporada o quizá a su fin definitivo.
Puede ser que esta sea su penúltima entrada.
Es probable.
No quería llegar a este punto, sin hablar de quienes fueron y son, una parte imprescindible.
Es algo demasiado personal, puede que ni de interés para otros lectores.
Puede ser.
Pero como os digo, fueron y son, una parte imprescindible, la familia que uno escoge.
Y quiero dedicárselo.

Hace no muchos días, mis ojos se ponían como los faros de un camión viendo fotografías inesperadas de cuando pertenecíamos a esa época guerrillera y desobediente. Donde nos enamorábamos y nos abandonábamos hasta llorar mares, donde nos reíamos hasta que nos dolían los mofletes.
Confidencias, secretos, besos, canciones, merendolas, enfados, intercambios de ropa, citas, el cole, los mismos profes, los mismos canallas inmortales, nuestra misma edad...
A unos los conocí antes.
A otros los conocí después.
Mi ángel de la guarda los puso ahí, en mi vida, para hacer en ella un espacio inmenso vital, una pequeña escuela que me enseñó y me hizo en parte, lo que soy ahora.
A estas alturas, con un largo recorrido, independiente y propio, seguimos teniendo nuestro punto de unión. Nuestro lugar.
En primera línea, en el palco, se encuentran muchísimos de esos recuerdos.
Mi primera pandilla del cole. Todas sacaban buenas notas menos yo. Nos encantaban los "New Kids on the Block". Llevábamos la carpeta clasificadora llenita de fotos de aquellos chicos que nos parecían de lo más guapo del universo. Los cumpleaños, con ganchitos naranjas de los cuales no se te quitaba el color de los dedos ni restregándote con acetona. Los sandwich de nocilla, las medias lunas de jamón york y queso...
De aquella época escolar tan difícil para mí y tan bonita a la vez, perduraron Ana Belén y su inteligencia espontánea y Sonia, mi amiga Sonia.
Los sinvergüenzas aquellos siempre estaban. Las chicas, no podíamos vivir con ellos pero sin ellos tampoco. Jamás creo haberme reído más con nadie. Daba igual que fuera media hora o, el día del famoso chocolate de mi pueblo. Era inolvidable. Todos ellos, con sus defectos, con sus virtudes, con sus payasadas y sus gilipolleces, todos, son especiales hasta un punto infinito. Porque estábamos juntos, desde que llevábamos las rodillas desolladas y pedíamos la propina, hasta ahora, hasta hoy y hasta siempre espero.
Ahí estaban y están ellos; Carlos, Godo, Abel, Edu, Rober, Koldo, Pablo, David...otros se perdieron por el camino. No tenían que estar por alguna razón aunque, tienen su pequeño lugar.
Como en el Bolero de Ravel, al igual que instrumentos, se iban sumando personas imprescindibles.
Ellas.
Siempre ellas.
Ahí. De día, de noche, de tarde, de madrugada, de buenas, de malas, echando la partida, bailando, compartiendo historias de amor, angustias, risas, risas a borbotones con lágrimas desparramadas, redencillas, cuchicheos...todo. Qué más daba lo que fuese. Ahí estábamos. Ahí estamos.
María, Sonia, Carolinilla, Silvia, Sirya, Carolina...
No importa donde vayamos.
No importa donde estemos.
No importa qué profundo o no sea lo que pueda ocurrirnos.
Estamos juntas.
No hay páginas suficientes para tanta anécdota, y a mí el recuerdo me basta.
Se oye de fondo una canción, y por inercia todos nos juntamos en el mismo punto pasándonos los brazos por la cintura.
Cantamos al unísono, asiduamente con una copa en la mano:
"Donde empieza y donde acabará el destino que nos une, y que nos separará.
Son mis amigos, en la calle pasábamos las horas.
Son mis amigos, por encima de todas las cosas."
Sí, me quedo con estas últimas palabras.
Por encima de todas las cosas porque la amistad, puede tener muchas comas, pero dificilmente, un punto y final.

Gracias infinitas por estar ahí.
Pau.