martes, 21 de agosto de 2012

Bisa


Enjugo las lágrimas entre sonrisas pensando en ti, en tus primeras palabras cuando me conociste, en los infinitos mimos y palabras que derrochaban cariño a borbotones. Pensando en tu voz, en tus enormes ojos del verde entre los verdes. Pensando en tu fuerza resistiéndote con ahínco a marcharte. Pensando en ti una y otra vez.
Pero era tu momento, tenías que resultar abatida, tenías que apagarte, no podías continuar siendo invencible. Sin embargo, serás eterna en nuestras vidas, serás la capitana junto a mi abuelo, de mis recuerdos.

Quiero creer, que al lugar donde te has marchado después de tantas luchas, eres plenamente feliz.
Quiero creer, que ese lugar, es la casa del Dios en que el que siempre creíste, donde hace muchos años atrás, se marchó el amor de tu vida.
Quiero creer, que siempre nos llevarás contigo hasta encontrarnos de nuevo.
Para ti y para siempre amada y querida bisa Marichu.









domingo, 19 de agosto de 2012

Fujairah; el hermano pobre


Siempre hay lugares que son de obligada visita y este Emirato, era uno de ellos.
Dicen, que es el hermano pobre de todos ellos y doy fe. Está situado en el golfo de Omán. Está dividido en dos partes, una que es en la que debe haber civilización y otra, la desolada, la abandonada, la de la pobreza, la que bautizamos como "el final del camino".
Llegar fue un cisco. No hay buenas indicaciones y una vez flanqueados por dunas, infinitas explanadas de arena y vegetación muerta, recé para que no se estropease el coche. Porque de haber pasado, allí hubiésemos perecido.


Comenzamos a ver a ambos lados de un tramo de carretera, una especie de puestos dignos de Afganistán; medio destruidos, sucios, en medio de la mismísima nada. La imagen, de lo único que carecía era de guerrilleros con metralletas y gente huyendo.
Recorridos unos incontables kilómetros más, cambiamos de escenario y nos vimos rodeados de inmensas montañas oscuras. El color de la cara me iba cambiando de bronceado a beige y a pavo braseado.
Ahora ya sabemos que no fuimos por la zona "humana".
Y apareció el cartel del hotel.
Increíble. Vuelve a ser de esos lugares que no es descriptible. Un resort considerado de los mejores de los Emiratos, en medio de aquello. Un edificio pantagruélico a cien metros del océano Índico.
El lugar, es un pequeño paraíso en el que hemos estado como reyes.
A pocos metros también, se encuentra la roca Snoopy, el nombre se debe a que se parece al famoso perro tirado patas arriba (porque a mí la imaginación no me da para más y si acaso, es lo único que veo).


Y ya está. Porque el hermano pobre, es como bien indica, el Oliver Twist de los siete hermanos.


jueves, 16 de agosto de 2012

Non stress



"¿Tenías ganas de volver?" me preguntó mi marido.
"Sí, muchas" le contesté.
Prima una razón por encima de cualquier otra; la calma, la paz. Non stress.
En este país, los minutos no se componen de sesenta segundos sino de muchos más, no sé cuántos. Las personas caminan más despacio, las cosas tienen un ritmo sencillo, lento, lógico en muchos momentos.
La prisa, el estrés, ese maridaje tan frecuente en España, aquí no vive, aquí no viene.
Y si lo hace, es porque uno mismo lo crea.
Sí es necesario aprender a adaptarse a que nada funciona a la primera, que existen otros tempos para todo. También es cierto que en los primeros días y semanas, consiguen desesperarte y aún lo hacen en determinadas cosas, pero es que el ritmo Emirato, baila al son del chill out.
Todo funciona, todo engrana, respiras, consigues aceptar que todo funciona así, no ocurre nada si llegas más tarde al trabajo, si vas más despacio en la carretera.
Porque todo avanza, tranquilo, sin voces, sin angustias, sin preocupaciones creadas de la nada.
Tú eres dueño de tu vida, tú le pones la importancia a cada persona, momento y situación.
Si consigues poco a poco a aprender el vaivén de la ciudad, de los días, si logras mantener el ritmo, alcanzas    esa tranquilidad que a mí me ha atrapado.
Calma de principio a fin.




lunes, 13 de agosto de 2012

Ramadán Kareem


Las fiestas de mi pueblo, Cuéllar, son los toros  y se comienzan el último fin de semana de Agosto, aquí el Ramadán (lo que sería una especie de navidad para nosotros), comienza en el  noveno mes del calendario lunar islámico y más de mil millones de musulmanes adultos ayunan desde la primera luz hasta el atardecer, absteniéndose de comer, beber y mantener relaciones sexuales durante ese período. Las calles están decoradas y los edificios por dentro, suelen estar adornados con lunas y estrellas.
La manera más común en la que se felicitan estas fechas es: Ramadán Kareem.
Es muy difícil encontrar un restaurante abierto antes del anochecer y muchos comercios están cerrados. A sí que, los que no somos de este pueblo (alrededor de un setenta por ciento),  aceptamos  barco como animal de compañía.
En resumidísimas cuentas, se trata de ayunar mientras el sol está fuera. Pero no sólo de alimentos sino también de líquidos e incluso de decir malas palabras, críticas, etc. Es un mes en el que se purifica el cuerpo y el alma. El objetivo,  es enseñar a los musulmanes la paciencia y la humildad, así como también para recordarles lo afortunados que son y hacer hincapié en la ayuda al necesitado y aquellos con menos suerte.
Cada noche, el ayuno es roto con el Iftar, una comida ligera que precede a la cena. No  se trata de ponerse como la Moñoño (que era lo que yo creía desde mi ignorancia antes de informarme).
Muchos musulmanes se levantan también temprano para tomar un desayuno (Suhur) antes de que se inicie el período del ayuno, lo cual a mi modo de entender, creo que es de lo más lógico sobre todo en aquellas personas que trabajan a la intemperie mientras el sol intenta despellejarlos vivos. Si me paro a pensar…en España, las juventudes, hacen una especie de este rito (respecto a la comida me refiero) cuando sufren los daños colaterales de la liada del sábado por la noche, es decir, con toda la zarapinda, desayunan a las 6 am en el bareto mugroso de cualquier esquina y al llegar a casa, se meten en el sobre hasta por la tarde en la que amanecen con el estómago lleno de psicofonías pidiendo alimento.
Los ancianos, viajeros, mujeres embarazadas o enfermos pueden romper el ayuno y compensarlo más tarde durante el año con otros días. Si no pueden hacerlo, deben alimentar a una persona que lo necesite por cada día de ayuno que pierdan. Los jóvenes empiezan a ayunar desde la pubertad, aunque algunos escogen hacerlo incluso antes.
Éste, es uno de los cinco pilares del Islam junto con el Testimonio de Fe (Shahada), la Oración (Salah) que se realiza cinco veces al día, la Contribución Social (Zakat) consistente en dar el 2,5% o más de los beneficios anuales a personas necesitadas, estudiantes etc. y la Peregrinación (Hayy) a Meca que se realiza al menos una vez en la vida.
Y en estas estamos, que no hay ni Perri por la calle, ni en los centros comerciales, ni en el super ni en ninguna parte. Al finalizar el Ramadán, hay varios días festivos que son el próximo domingo, lunes y martes, a sí que los que os cuento, nos vamos a pasar un par de días a otro Emirato; Fujairah.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Pensando


Ya me había dado cuenta de muchísimas cosas peculiares de este país, pero ahora, pensándolas bien, cayendo en ellas,  me ha parecido que podía contároslas porque entretenidas, son un rato.

Una amiga mía, cuyo marido actualmente estuvo viviendo en Marruecos me decía: "con los moros, todo es a base de soltar pasta". Pero una cosa es tener que pagar por todo y pasarse de castaño oscuro y otra, es haber pasado la linde del negro zaino. Os cuento, os cuento. Le hemos dado un besito al coche nuevo, nada, un rasponcillo pero oye, ya que te obligan a tenerlo a todo riesgo, pues que nos echen una pintadilla. Como ni siquiera hubo parte porque fue un "quetedasperonotedas", pues toma surprise. Os cuento, os cuento.
Si te enchufan o enchufas, quieto todo el mundo parao y telefonazo a la poli de tráfico, que puede presentarse a la media hora o, cinco después y ahí te pudras. Sí o sí. Ni parte amistoso, ni de colegas, ni de primos hermanos ni la madre que lo parió. Porque, si no lo haces...tantatachan....pero nosotros, hemos seguido los pasos que seguiríamos en España; o sea, llamar al taller.
Y entonces resulta, que viene un tio y te lo recoge en el parking de tu casa, todo un detalle.
Y llama al señor policía al que le pide que vaya a mirar el golpe.
Y el señor policía "perita" la avería y autoriza el arreglo, a continuación extiende la mano y le sueltan un fajo de dhs (que pagas tu por supuesto).
Y después y por último, cuando te traen el coche a casa todo nuevito, el del taller, te suelta otro tortazo que te manda a la loma del orto.
Total, que sí o sí, cuando te la pegas, la poli tiene que dar fe in situ y los tienes que untar.
Y ahora os preguntaréis..."si tenéis a todo riesgo...¿por qué no lo ha cubierto el seguro?" porque no tenemos reporte de la policía en el momento del incidente.
De la misma manera ocurre con los procesos legales; por abrir un expediente, achuquelas , si no llegas a un acuerdo y vas a juicio, achuquelas otra vez y a partir de ahí, empieza la otra recua de "saca cuartos" de abogados, jueces, procuradores y hasta a la mismísima Rita. A si que en el bolso, es más imprescindible una chequera que las llaves de casa.

Cambiando totalmente de tercio, pasamos a las traducciones.
Aquí TODO está traducido al árabe. Todos los canales de tv tienen subtítulos, las etiquetas de los muebles, los cartelitos en la fruta.... Si ven una sandía qué se van a pensar que es ¿un salmón de kilo y medio?, que no hace falta tanto por favor. Anda que, traducir también el nombre del papel higiénico, pero qué pensarán para que son esos rollos, ¿para envolver bocatas?. Pero nada oye, ellos dicen que todo tiene que tener pegatinita traducida al árabe y que cualquier cartel, indicación, sea lo que sea, tiene que estar traducido. Y punto pelota.

Me sigue dejando ojoplática que a esta temperatura, continúen subiéndose al andamio en camisa de manga larga. Porque ahora mismo la sensación térmica es similar a si os ponéis un secador de pelo en la cara.
No me pongo reloj porque se me empaña cuando salgo a la calle (que es cuando me bajo de un taxi o al cruzar un parking).

Echo de menos muchísimo no poder abrir las ventanas. Eso de poder ventilar como Dios manda es un imposible aunque también es lógico, de hacerlo, tendría que ir con unas chirucas por casa del cisco de arena que se montaría.

En las tiendas de ropa, tienen ya la temporada de otoño.Con el clima de temperatura que tenemos, lógica en estado puro. Por eso, el calzado de verano no estaba a penas rebajado y las prendas de manga larga, tiradas de precio. Por eso, me he llevado un buen alijo porque en los meses de invierno, tendremos de tarde/noche una media de 20 a 23 grados.

Seguimos sin solución a la entrada de luz cegadora a las 5:15 am. Vamos a tener que dormir con gafas de pana si seguimos así porque nos estamos jugando el desprendimiento de retina. Entre eso y que sigo sin encontrar unas sillas que me gusten...ya tengo la excusa perfecta para ir este fin de semana a Dubai de "choping".

Y en el próximo capítulo, Las fiestas de mi pueblo; Ramadam.







domingo, 5 de agosto de 2012

El retorno



De nuevo estamos aquí, en casa.
Llegamos antes de ayer de madrugada, agotados, con dolor de cabeza y yo bastante trastocada debido al viaje; hacerlo en dos partes, se me hizo eterno.
El piloto del primer avión o estaba borracho o como un cencerro. El despegue tuvo un meneito fino y en el aterrizaje...tiró de freno de mano, reculó la cola del avión y el canto un duro faltó para no salirnos de la pista y acabar con los dientes clavados en el asiento de los vecinos de delante. Hasta el rosario recé y eso que no me lo sé. Si a esto le sumamos la comida del catering de la compañía aérea, lo bordamos. No entiendo como no está penado por decreto ley servir semejante "broza". Vamos, que el chino de la esquina del barrio, tiene tres estrellas Michelín comparado con la marranada que sirven. Y lo curioso es, que todo el mundo se lo come cuando jamás en la vida, fuera de un avión lo haría. Porque estar 5 horas sin comer no son suficientes como para morir y sin embargo, la gente prefiere ingerir ese pollo "sazonao" con arroz/pienso para pájaros, de hace un mes.

Cuando pusimos pie en tierra, no me podía creer ni el calor ni la humedad.
Imaginaros: Agosto, Sevilla, tres de la tarde, el coche aparcado al sol y necesitas cogerlo. Te sientas y te sube la temperatura corporal 30 grados. Esa sensación, es la que tenemos aquí ahora. Ese mismo calor constantemente.
Humedad, toda.
El taxi tuvo que poner el limpiaparabrisas porque los cristales estaban empapados. La entrada del portal de casa que es toda de cristal, igual, chorreando.
Es como entrar en una piscina climatizada en invierno solo que multiplicado por doscientos.

Pero ya estamos en casa, y yo lo necesitaba.
He dormido en 5 camas diferentes este verano, he ido y venido con los macutos a cuestas, a una casa, a otra, zafarrancho de maletas....y a mí tanto "batiburrillo" de idas y venidas, al final me trastoca.
Vengo también con dos lomos de corzo a cada lado de la cintura que abarca el perímetro de una caja de coca colas.Y  no es que lo diga yo, es que lo corrobora mi abuela: "hija, vaya buche que has echao".
Lo hemos pasado bien, sin más, pero con mucha pila cargada, yo por lo menos, con muchas ganas de comenzar la rutina y empezar a rodar aquí en nuestra casa.





viernes, 20 de julio de 2012

De gente poco agradable



Hace unos días, me preguntaron por el blog.
“No se me ocurre nada sobre lo que escribir” contesté.
Pero esta noche, de repente se me ha ocurrido algo; voy a tratar sobre la gente que es imbécil. Voy a dedicarlos una parrafada. Aclaro que no porque me haya pasado algo en concreto durante estos días.
Para empezar, creo que hay demasiada gente quien está coronada con motivos más que suficientes con este adjetivo y con tropecientos mil más de la misma especie y género.
Ayer mismo, le pregunté algo a un camarero de un restaurante y solo con el “dime”  que me echó con esa cara de perro mohíno, ya me dieron  ganas de arrancarlo las gafas y escupirle en los ojos.
Qué culpa tendremos nosotros de que un día pillemos a uno o a una con el All-Bran sin catar,  amargor en los esfínteres y nos salte con una frasecita de esas suyas brillantes.
Porque días malos tenemos todos, podemos ser menos simpáticos, podemos estar más callados, más en off, podemos tolerar nada y menos las tonterías, podemos echar miradas asesinas y dejar escapar frases inadecuadas…pero claro, solo el que es borde y áspero desde que nació, tiene ese don de saber ser subnormal las 24 horas del día. Y ya, cuando le da envidia algo, o cuando no comparte tu opinión...más vale que eches a correr por la era (o por donde te coloque en ese momento) o te pongas un traje antidisturbios. Porque esta clase de seres, son todopoderosos en lo que a razón se refiere. Llévalos la contraria, que te juegas el pescuezo.
Y además es que se creen graciosos cuando tienen una frasecita de esas faltonas, de las que van cargadas con misiles con el único fin, de conseguir en la gente de alrededor una risotada al unísono y así dejarte a la altura del betún. Hay que ver, que poco valen por sí mismos que tienen que usar a los demás para conseguir algo de atención.
Tienen auto licencia para todo oye, no se cortan ni con cristales, allá donde estén y con quien estén, ataque directo por el artículo 33. Y no hay dolor; zis zas.
Esas contestaciones gratuitas afiladas como las tijeras de una pescadera, esas caras de asco rancio, esos gestos ácidos como un pomelo…qué horror de vida de verdad. Qué negrura oye.
Tú que vas a preguntar si tienen ese modelo de zapatos en tu número para la boda de tu prima y sales de la tienda prefiriendo ir con tu modelito ideal y las alpargatas con cuña que usa tu abuela para estar en casa. O le pides a un camarero un par de cañas y te las planta en la mesa con un “geromo” como si le hubieses pedido que se fuese a Tomelloso de rodillas. Y ya, si pillas a una dependienta de Zara a última hora descolocándole esa estantería ya ordenada a escuadra y cartabón…ya puedes tener buen seguro médico porque te pueden reventar los tímpanos de los “cagamientos” en tu puto padre, tu madre, tus muelas, molares y premolares, tu familia y todos los evangelios.

Estoy recordando un pequeño enfrentamiento una vez a la salida de la guardería con una joya de estas. Os lo voy a contar.
Una mañana, dejé mi coche en doble fila a menos de dos metros de la entrada principal de la guardería.
Todos los niños comenzaron a salir a la hora de siempre. Comencé, comenzamos, a oír el “pi pi pi pi”. Me di la vuelta, vi a la mamá desequilibrada en cuestión y le dije: “está saliendo mi hijo ya, en seguida quito el coche. Perdona”.
Y la tía, que era más lerda de lo que pensaba a parte de sorda como la madre que la ha parido, dale que te pego (con su niña dentro del coche) “pi pi pi pi pi”. Ya esta vez, con mi hijo de la mano dirigiéndome al coche que repito, tenía a menos de dos metros. Al pasar por su lado le dije: “ya voy, lo siento, no toques la bocina más”.  Pues oye, la anormal de ella que nada, debió de ser que entró en bucle y ya no sabía hacer otra cosa. Y venga “pi pi pi pi pi pi” y yo, encendiéndome por segundos mientras abrochaba el cinturón de la sillita del niño. Hasta que en medio de la pitada, se me inflaron de tal manera, que le dije al peque “cariño, ahora viene mamá”. Me dirigí a la ventanilla de la mamarracha esta y la conversación fue la siguiente:

Yo: “Perdona, te he oído desde que has empezado a pitar. Te he pedido disculpas y no he tardado ni tres minutos. Estás viendo que estoy montando al niño en el coche, que le estoy abrochando el cinturón y sigues dale que te pego montando una escandalera. En seguida me marcho, no tengo pensado quedarme a vivir aquí.”
La pitera: “Es que no sé por qué no has aparcado bien. A mí me estás molestando y por eso te he pitado, para que te quites.”
Yo: “Venga, otra vez, a ver si lo coges. Que te he oído la primera vez. Me has visto coger al niño bla, bla, bla. No he tardado a penas. Deja de tocar la bocina por favor.”
La pitera: “Es que parece que no me has visto porque no has quitado el coche  y sigues ahí.” (Todo esto con el mítico tono de voz en plan áspero como el esparto).
Yo: “Mira tía,  no estoy ahí, ahora estoy aquí hablando contigo. A ver si te relajas echando un buen polvo esta noche porque créeme que lo necesitas, eso, si tu marido tiene los huevos de arrimarse a una tarada como tú porque a mí, me daría miedo.”
Y dejó de tocar la bocina.
El caso es, creo, que a pesar de que yo le contesté, la mayoría de las veces es infinitamente mejor ignorar a esta clase de gentuza que solo se dirige a ti con el único fin de ofender, faltar, insultar etc., etc., etc. Porque cuanto más ignoras, menos les das lo que buscan y menos les satisfaces.