viernes, 22 de agosto de 2014

Algo personal

La imaginación, es lo único en esta vida que es libre.
Si escojo ingredientes de Emiratos y otros tantos de Lima (los pocos que he conocido en apenas dos meses), puedo preparar una receta que despertaría una envidia atroz a las mismisimas  tres estrellas Michelín de los hermanos Roca.
Pero es solo eso; imaginación. Ni se hace el mal, ni se hace el bien, excepto a uno mismo.
Cuando uno compara (y esto es cosa mía), involuciona.
Hay que aprender a aceptar y es una carrera de fondo.
Comparar Emiratos Árabes con Lima, es absurdo, no tiene sentido. Pero como decía Machado "la verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés" (ahí lo dejo, susceptible de conjeturas).
Varias personas me han preguntado; "¿estás mejor en Lima que en Abu Dhabi? ¿vivías mejor en Abu Dhabi que en Lima?". Y no contesto porque no hay respuesta. Y estoy diciendo la verdad.
Ya lo he dicho. No voy a comparar. Aquello tenía sus cosas buenas y malas. Sus cosas bonitas y sus cosas feas. Sus cosas de risa y sus cosas para llorar. Y este país, tendrá un tanto de lo mismo. Es cuestión de tiempo, nada más simple. Y como a todos los mortales de este mundo, vivamos donde vivamos, me sucederá lo mismo; tendré días mejores, días peores, etapas buenas y etapas malas. 
Y quien diga que su vida es de color rosa, que todo es maravilloso, que no tiene ninguna preocupación, ni pena, ni tristeza...que no me intente vender que yo no compro.
Aprenderé y desaprenderé para volver a empezar. Me equivocaré, corregiré y seré un poco mejor que unos minutos antes, me cerraré cual cripta y me negaré a probar ciertos platos de esta gastronomía, echaré de menos a los míos y conoceré a nuevas personas, quien sabe si me depara una sorpresa y al otro lado de mi "hilo rojo" se encuentra una o varias personas que enriquecerán más mi vida, remataré con la fotografía, me hará una ilusión loca hacer las maletas para ir de vacaciones a mi casa...
Y así, pasarán los dos años obligatorios. 
Y nada ni es ni será peor que, ni nada es ni será mejor que.
Simplemente, es y será diferente. Lo más importante, es sentirse bien con uno mismo, tratar de ver todas las cosas positivas que aporta la experiencia de vivir en otro país, que todo sacrificio tendrá su recompensa y que nada, es en vano.







jueves, 7 de agosto de 2014

Ahora sí estamos en casa


Nos sentamos en la mesa de la cocina; centro neurálgico de todas nuestras operaciones familiares.
Mediados de Agosto. Con pantalón largo y jersey caprichito de tejido tecnológico para que te transpiren los no transpiros.
Nos vamos a la playa, venga, una semanita. Vemos el sol, nos ponemos morenitos y regresamos con la batería a tope para enfrentarnos cual Leonidas en 300, al Jerjes de las mudanzas, al desbarajuste absoluto que reina en casa.
Pero tienen que ser pocas horas de avión, que si no los niños...
A si que sí, una semana de piscina, playa, paseo, palmera, buffet e invasión de picaduras de mosquito sin piedad. Todos y cada uno de ellos a los que se añadió una legión de insectos, me atacó con saña por todas partes.Una masacre. El mosquito pelotero, la araña blanca, la araña roja, las polillas, las luciérnagas, las chinches, las termitas, los escarabajos, langostas, tábanos...TODOS me han acribillado. Piernas, brazos, espalda, tripa, cogote...así estoy, como una falda de sevillana.Y ni frus fris ni fros frus ni fru fra ni fus fis ni (con perdón), ostias en vinagre.
Y sin querer darnos cuenta, me ví haciendo la maleta para regresar.
Cuando estábamos a punto de llegar a Lima, levanté la pestaña de la ventana del avión. Estaba amaneciendo. Teníamos esos colores cálidos encima, como si se pudiesen tocar con las manos.Debajo, un manto blanco impoluto. A la vista, infinito, esponjoso. Era como si estuviese viendo una superficie inmensa de nieve. Un mar de nubes.Y entonces el avión comenzó su descenso. Nos adentramos entre ese suelo de algodón y de repente, todo se volvió gris. Volvió a ser de noche. Me asomé más de cerca y comencé a ver los pequeños puntitos de luz de la ciudad. "No puede ser, pero si se estaba haciendo de día hace dos minutos". Descendíamos y descendíamos y continuaba gris. Gris oscuro. Aterrizamos y no había una brizna de luz. Nada.
Pensaba que era como si el mundo estuviese dividido en dos partes y nosotros viviésemos en el subsuelo. Abajo, en las catacumbas.
Y es lo que sucede aquí en Lima. Por eso lo llaman "panza de burro" cuya definición literal es: fenómeno meteorológico que consiste en una acumulación de nubes de baja altura que actúa de pantalla solar. Imaginaos. Ahí debajo es.



De modo que no es de extrañar, que las personas que viven aquí, en cuanto pueden, se marchan a buscar al astro rey a unas horas en coche. Tantos días grises terminan por contagiarte el alma del mismo color y tantos días con sol (y ya sabéis que hablo con conocimiento de causa), te la chamusca. Aún así, unas horas de luz, hace que todo sea más bonito; la piel cuando se broncea, las plantas, las calles, los edificios...
Aún no sé cómo lo llevaré. Siete meses al año en la gama de los humos, los marengos, los pálidos...son muchos meses. Solo espero que no me cale esta maldita humedad y me provoque moho en la personalidad.
Pero ya estoy entre mis cosas y mis cosas entre mí. Vuelvo a estar en mi hogar, a dormir en mis sábanas, cocinar en mis cazuelas, ver mis fotografías y lo mejor, poder ponerme mis botas altas, chaquetas y abrigos que no usaba desde hacía más de dos años.
A si que, cuando puse pie en esta Lima grey, en mi departamento,  me atusé con  una de mis sudaderas de capucha que olía a encerradodecajadecartónmásdetresmeses, mis calcetines con una pelotita morada en el tobillo de cuando tenía dieciséis años y mi pantalón de "chúndal" de estar por casa de toda la vida y mirando a esas torres infinitas de trastos, ropas, cacharros, envoltorios y demás cachiperris, grité emulando al citado anterior Leónidas, ese rey de Esparta: "  No les deis nada!!!!!!!!!!!, arrebatárselo todo!!!!!!!!!! ".
(Y hasta cuando lo escribo se me ponen los pelos de punta. Por las cajas y por Los 300).


lunes, 21 de julio de 2014

La experiencia es un grado


No sé cual sinceramente; si de primaria, secundaria, terciaria o de alcohol en sangre.
Pero lo es.
Una verdad incuestionable.
La primera vez, piensas y cuentas a la gente: "si...vienen los de la mudanza mañana, embalan y se largan. En dos meses me llega todo al otro cono. Al cono comodín". Así. Lo sueltas así como cuando pides cuarto de jamón york. Como si fuese una frase común en tu vida y saliese de manera espontánea sin pensar. Como si no tuviese ni pena ni gloria. Y no querid@s míos. No. Nada más lejos de la realidad.
Llegan unas personas con un armamento de tal magnitud de herramientas y materiales, que no sabes si van a momificarte con papel burbuja, si van a convertir tu casa en un laboratorio tipo Breaking Bad...no sabes.
En cuestión de horas, si tu madre por casualidad ha ido ayudarte con los niños o a llevarte un tupper con sopa de cocido, y, te descuidas fugazmente, un segundo, un abrir y cerrar de ojos, un suspiro, un instante...la embalarán con todo lo demás. Donde la colocarán en el inventario, lo desconozco (probablemente en el apartado "artículos de cocina", junto a la thermomix), pero que la empaquetan, de fijo.
Y, llegado el medio día, se acabó.
Tu casa vacía.
Ni un zarrapo de nada. Ni una huella de tu vida material. Ni un ná de ná.
Entoces, "tu primera vez", te marchas con tu cronograma en la agenda. Con tus subrayados en fosforito. Con tus post it. Con total certeza  de que esos señores decían la verdad.
Ay qué lástima....alma de cántaro...pronto los supuestos días anteriores a la entrega de todas tus cosas, se tornarán grises y crispados. Perderás los nervios y gritarás a los cuatro vientos que no puedes vivir así, en el abandono material.
- "Señora, quiere el agua fría o del tiempo".
- "¡¡¡¡¡¡Quiero mis putas cosas es que no lo entiende!!!!!!!!!!!.
Y entonces no sabrán si traer un pila con agua bendita y practicarte un exorcismo.
Cuestionarás cada explicación, te convertirás en el  incrédulo de los incrédulos y jurarás ante la biblia que los meterás a todos en la cárcel por sinvergüenzas.
Tus enseres, todo, aquellas cosas que yo, durante nueve años he ido adquiriendo poco a poco, mis muebles, aquellos que imaginé que un día tendría, elegidos con todo el mimo del mundo, mi infinidad de fotografías, la descontralada cantidad de tazas de desayuno procedente cada una de un país del mundo...el libro mugriento de recetas de cocina de mi madre que perteneció a mi abuela, a mi bisabuela..., todo, todo mi todo.
Estarán en una caja metálica inmensa viajando por el mar, sin saber ni dónde están ni cuándo llegarán, ni lo que habré de pagar para que lo dejen entrar en el país.
Pero todo momento llega y cuando ya estás rodeado de todo lo tuyo, vuelves a sentirte abrigado, en paz.
En dos años y pico, te vuelves a marchar. Y la historia se repite. Vuelve haber información sesgada, vulnerable a los cambios repentinos. Y nadie te dirá si tu carga ha salido de puerto 20 días tarde porque el buque no tenía espacio en esas fechas, o que de repente la naviera ha decidido hacer una parada en el estrecho de Panamá como el que para a tomarse una caña antes de ir a comer a casa, o que han cambiado la ruta y que el barco da media vuelta y se larga a Marruecos, ni te dirán qué impuestos reales habrás de pagar a parte de la cuchillada el día de la firma del contrato.
Y dependes otra vez de un segundo, de un tercero, de un cuarto, del capitán, del buque, de la naviera, del puerto, de la aduana, del inspector y de la madre que parió a Paneque.
Y entre medias, aunque yo me autoimpongo una orden de alejamiento al correo electrónico para no liarla parda, flaqueo y no me resisto y aparece ese sobrecito amarillo... ese mail en tu inbox diciendo que debes dinero. Porque siempre debes dinero. De lo que sea. Pero lo debes. Y como estás hasta las mismisimas pelotas de dormir en una cama de faquir en el suelo, pagas. Lo que sea. En doblones de oro si hace falta.
Pasan los días. Las semanas. 55 días eran los previstos y vamos por el 82.
Pero como el título de esta entrada, la experiencia es un grado y es curioso cómo uno, aprende a gestionar sus emociones cuando ya sabe las variables. Cómo yo, he aprendido a domar mis nervios y a no permitir que se altere mi mapa mental. La manera en la que puedo hablar del problema sin que los decibelios derriben el tabique.
A ver; mesa y mantel que nos toca echar la partida.
Estas son las cartas. O aprendemos a jugar con ellas y las manejamos o nos manejan ellas a nosotros.
De todos modos, si la barrera de la paciencia acaban por franquearla, seguiré escribiendo aunque sea desde la cárcel.



jueves, 10 de julio de 2014

Un mes. Fase de Aclimatamiento.


...Desde que montamos en el avión.
Desde que en la garganta se me colocó un nudo marinero de soga.
Desde que me salieron las lágrimas a borbotones cuando me despedí de los míos.
Desde que llegamos sin ser conscientes que llevábamos más de 13 horas de viaje.
Un mes.
A si que, veniros conmigo de paseo, que vamos a dar una vuelta por el barrio mientras os voy contando.
Tranquilos; es una vuelta corta.
No tenemos puerta de casa. Tenemos puerta de ascensor directo. Lo "jalamos". En castellano, lo subimos.
Saludamos a Walter o a Wilson, nuestros porteros 24 horas que siempre, muy amablemente nos abren la puerta del portal.
También saludamos al portero del restaurante "Tragaluz" que tiene no sé por qué muy buena pinta. El portero es negrito y como un armario Ekterpöktttkport de Ikea.




Hay verde por todas partes. Asomarte al balcón de casa y ver un parque, los capirotes de las palmeras y un pequeño estanque lleno de tortugas, es bonito.
Vamos dando un paseito tranquilos por el parque y por el malecón de Armendáriz de camino a una zona conocida del barrio.




Pasamos por la Iglesia Virgen de Fátima de la cual, oímos las campanas los domingos. Cuando era pequeña y vivía en mi pueblo, oía el repiqueteo y creo que es ese recuerdo, lo que hace que me gusten cuando tocan a misa.



Vamos observando lo alto que estamos. Abajo, el mar. La falda de la montaña tan verde y tan empinada. Si sopla el señor viento, veremos los colorines de los paracaídas y los surfistas, con sus licras negras como pequeños tiburones, bailando encima de las olas.



Podemos bajar a Larcomar.
Es un pequeño complejo descubierto de tiendas y ocio, ubicado dentro de la misma montaña. Sea cual sea la hora del día, tiene visitantes y, hay algún restaurante que ya lo hemos incluido en la lista de favoritos. Al no haber una temperatura inferior a los 19 grados, pese a que haya muchísima humedad, sentarse en una de sus terrazas, con la estufita y tomarte un café, se hace muy apetecible.


No os llevo más para allá, que ni me apetece ni lo conozco bien.
A si que rapidito, vamos para acá. Vamos de vuelta por el malecón de la Reserva, de Armendáriz. Vamos levantando la gaita para ver los balcones inmensos de los edificios más nuevos.
Y llegamos al barrio de Barranco. Vuelta rápida porque se merece una entrada mucho más digna que tres pinceladas.
Es nuestra Malasaña. El barrio bohemio y pintoresco.


Observamos sus casas coloniales de colores, las flores, los árboles, cada rincón, cada escondite. Y en unos momentos, llegamos al puente de los Suspiros, donde dicen, si lo cruzas conteniendo la respiración mientras piensas en un deseo, llega a cumplirse.



Un momento. Vamos hacer un pequeño descanso. Entremos en La Bodega Verde.
Es como una casita de cuento. Con su jardín de cuento. Con sus plantas de cuento. 
Muchas bebidas y comidas son ecológicas y orgánicas, pero lo importante, que es lo que nos gusta siendo francos, es que está todo muy rico y muy bueno. Punto.



La frase que encabeza la puerta es, porque ésta es bajita y si no andamos con cuidado, podemos dejarnos el cráneo.
Y ya.
Nos volvemos tranquilamente para casa.
Ha sido un paseo corto y breve, que sin embargo espero os haya gustado, pero aún mi desconocimiento no me permite escribir muchas más líneas sobre Miraflores, nuestro nuevo barrio y menos de la inmensa Lima.
Vamos poco a poco lectores. Poco a poco pero vamos, que es de lo que se trata.
Prometo que la siguiente entrada, sin tanta demora, será mucho más jugosa y más acorde a la escritura del Alquiler de los Valientes.






lunes, 14 de abril de 2014

Salto a otro continente. Auto entrevista.


Regreso a la escritura. A mi particular y personal escritura de andar por casa.
Una vez más, El Alquiler de los Valientes será nuestro diario personal para que así, todos los que queréis de un modo un otro saber de nosotros, podáis leernos y, para que aquellas personas que nos quieren, nos sientan un poquito más cerca.
Hoy, para contaros un poco la buena nueva, he pensado que una auto entrevista sería un modo ameno de relataros este cambio.

- Pero...¿que se van? ¿adónde coño se van ahora? ¿que les ha pasado? ¿pero es que no iban bien las cosas?.
Oiga, las preguntas de una en una y si me habla de usted, no diga coño.
Nos vamos a Lima, a Perú. Donde se encuentra el Machupichu, los Andes, donde las estaciones son al revés que en España; en Agosto allí se pone el árbol de navidad y en Diciembre, las chancletas.
Lo de qué nos ha pasado...creo que es mejor y más conveniente resumir: A mi marido le han ofrecido una oportunidad laboral allí y ya se sabe; hay veces que el tren solo pasa una vez. Pero claro, también uno tiene que ser de esa clase de personas "open mind".
- Pero...si allí, en Emiratos, dicen que la gente está encantada, que es donde está la pasta, que la gente que está expatriada vive de lujo y, que es una experiencia de la leche.
¡Oiga! le he dicho que vamos por partes mejor ¿no?.
Como experiencia, desde luego es recomendable sin lugar a dudas.
Pero también le digo, que como en cualquier lugar de este planeta hay gente que está encantada y gente, que no lo está.
La pasta, desde luego que está aquí y sí, imagínese que en España, le subiesen el sueldo considerablemente, que no le retuviesen nada y le pagasen la casa, la sanidad, el coche, las facturas y el colegio. ¿Se lo imagina? pues es así como viven los expatriados (los que vinieron con este paquete, ahora ya empieza también a dejar de ser así por desgracia). El dinero sí creo, es uno de los pesos que son imprescindibles para hallar el bienestar, pero por supuesto no el único. Es como comer unos huevos fritos; si no hay pan...el plato no está completo, si hay borrachera pero sin decir gilipolleces...menuda mierda de borrachera.
- Ya, le entiendo.  Pero a ver, "desnúdese", qué pasa ¿que no era feliz allí en Abu Dhabi?.
Sus preguntas van atravesarme como una espada de acero toledano. Le estoy viendo.
...
Sí, lo fuí, lo soy que todavía no me he ido. Me llevaré millones de cosas buenas, experiencias que me han hecho aprender muchísimo, me marcharé con recuerdos maravillosos y con personas en mi mente y mi corazón, muy especiales.
Abu Dhabi para un periodo entre los dos y cinco años creo que es perfecto. Perfecto...entiéndame. Muy enriquecedor digamos.
- Pero y entonces si no se han cumplido ni los tres años...¿por qué moverse? ¿por qué irse?.
Pero, pero, pero y dale con el "pero".
Está bien. Le pongo un ejemplo para explicarle el porqué: cuando se sufren terremotos de mayor o menor intensidad, los cimientos se menean y esos temblores, los sufrimos todos, la familia. Primero se abren grietas que se pueden reparar, otras que no, unas veces no se cae nada y otras, las cornisas se hacen añicos, unas veces tienes ánimo y ganas de arreglarlo todo y otras, de simplemente poner un cubo debajo de la gotera en vez de arreglar el techo.
Y ya se sabe; en situaciones inestables, o en momentos críticos, todo lo malo se acrecenta y, cuando las cosas fluyen y van viento en popa, hasta un bocadillo de chorizo de pamplona tiene menos de 10 calorías. No sé si me entiende.
Aclaro, que no ha sido para nada, una decisión única y exclusivamente laboral porque he de decir, que la empresa de mi marido le dio en su día una oportunidad muy buena, ha sido su "casa" laboral durante cinco años y hay que agradecerles mucho.
Tampoco ha sido sencillo. Mi suegro, con su nivel sin parangón de analítica, nos dijo: "Es fácil tomar una decisión si ponderáis bien vuestros objetivos. Puntuad en dos columnas comparativas los valores de cada factor de peso que le dais y así, el resultado será vuestra respuesta". (Super fácil).
-Entonces... vamos, que usted no estaba contenta.
Ultimamente no mucho para serle honesta. Y no me pregunte las razones que es algo que no le incumbe.
-Pero...perdone, no le vuelvo a decir "pero", disculpe. 
Si su marido tenía un buen trabajo,vivían bien, si la zona donde ustedes tenían su casa era bonita y la más europea, si su hijo estaba encantado en su colegio, tenían amigos nuevos con los que habían hecho muy buenas migas y, me está diciendo que no es todo cosa del trabajo de su marido...es que usted tenía que estar muy harta.
Le voy a decir algo en base a mi experiencia. Por supuesto ni generalizo ni creo que sea la verdad absoluta.
Cuando alguien vive en Emiratos, en Abu Dhabi, en Dubai...lo hace en una situación top.
Defino top en este caso: medios económicos suficientes para vivir muy bien, sobre todo, para poder ahorrar dinero.
Y, a no ser que uno se convierta en un Amancio Ortega, muy pocas personas podrían vivir en España como se vive aquí o, mejor dicho, llevar el mismo nivel de vida.
Alguien me podría decir eso de "depende de cómo seas, si no eres de comprar cosas carísimas, no eres." Y y lo le contestaría: "ya, y cuando veas como es este país y veas como funcionan aquí las cosas, ya te digo yo que no vas a trabajar solo para ahorrar, aunque seas un tiñoso y un agarrao".
Yo, soy de las que cree, que cuando uno viene aquí, tiene una historia maravillosa por delante que ha de aprovechar, disfrutar, sacar el máximo partido. Pero es una historia que al igual que tiene una fecha de inicio, ha de tener una de fin. Porque lo que se vive aquí, creo firmemente que es irreal, efímero y que tiene su tiempo.
Para mí la felicidad es el equilibrio de varios componentes que cada ser humano escoge como prioritarios. No de uno en exclusiva.
Aquí, se está en la cima de lo material, de modo que cuando te desplazas, obligatoriamente es hacia abajo.
- Creo que le voy entendiendo; terremotos de mayor o menor escala en varios campos, demasiados altibajos emocionales provocados por diversos factores, escasez de cosas esenciales y prioritarias, entró usted en bucle y en su campo de visión se alzaban más altas las cosas malas que las buenas...
Bueno..., por ahí van algunos tiros. Y no me mire con esa cara.
- En resumen...¿repetiría?¿ le ha parecido buena experiencia? ¿la recomendaría?.
Sí repetiría. He aprendido muchísimo, he disfrutado, reído, llorado...ha sido donde nació la otra parte de mí; mi segundo hijo. Y sí, la recomendaría. Como experiencia desde luego es inigualable.
- Se van ustedes a otro continente. A Lima, Perú. Nada más y nada menos. ¿No lo intentaron en España? ¿Por qué allá por los Andes?.
Sí, intentamos volver a casa, con todos nuestros medios, fuerzas y ganas, pero no ha sido posible.
Lima...pues criatura, porque la oferta de trabajo era allí.
Mi cuñada, vive allí desde hace varios años. Ella está loca de ilusión, imagínese tanto tiempo sola allá sin su familia. A si que...si tenía que ser otro lugar, qué mejor que donde haya alguien de la saga ¿ no?. En la familia ha habido y hay mucho desparrame geográfico; China, Shangai, Suiza, Perú, Emiratos...
- De todos modos...son ustedes unos "echaos pa´lante". Con un niño de 3 años se fueron a Emiratos, con uno de meses ahora se marchan al Perú...¿valentía o un poco de inconsciencia?.
Uno, es valiente cuando toma la decisión de separarse de los suyos, de los que quiere y le quieren. De irse lejos, muy muy lejos, de asimilar que no los tendrá cerca. Eso es ser valiente, no irte a vivir  a otra casa en otro país, con otro idioma u otra cultura porque el ser humano se acostumbra a todo aunque a veces haga mella.
Como tener 7 meses al año un clima de 45 grados de media y que el cielo sea de arena.
(Risas). Por ejemplo, sí.
Inconsciencia no. Un inconsciente no evalúa los posibles daños colaterales, los inconvenientes, los contras, no traza doscientos planes B, no tiene alternativas a posibles resultados y decisiones erróneas. Un inconsciente, hace las cosas al "tun tún", actúa por impulsos y tiene la cabeza invadida de ideas irreales y poco sensatas. Va por ahí, flotando por el universo.
Yo, nosotros, cuando decidimos hacer esta clase de cambios en nuestra vida, a parte de hablar y hablar hasta que la lengua se nos queda de esparto, realizamos un estudio metódico, detallado, real, coherente...hacemos mil borradores hasta que lo pasamos a limpio, y, una vez que lo tenemos delante de nuestros ojos, lo abrimos, lo estudiamos de nuevo, repasamos con más atención los capítulos donde están escritos los contras, lo que puede salir mal...y al final, evaluamos; balance de pérdidas y ganancias.
Algunos, pueden pensar que evaluar...sí, pero con el culo. Que tenemos dos hijos pequeños y que no se puede estar de aquí para allá dando tumbos. Que un paso en falso y una mina un día nos hará confeti.
Una persona "hormigonada" en su ciudad con su rutina, me diría lo que escribió el gran Guardián entre el Centeno: " Si la vida es una fiesta en una piscina, yo estoy en el borde, con albornoz, sacando una muestra de agua para enviarla al laboratorio y que me digan la composición química exacta, a la vez que me meto con el AccuWeather para ver qué tiempo va hacer por la tarde y evitar un resfriado. Y tú, mientras tanto, te tiras desde el balcón de la casa de enfrente, aún sin saber la profundidad y siendo altamente probable que te dejes los dientes contra el bordillo. Pero que nadie diga que no lo intentaste."
Pues sí oiga, yo siempre lo intento, siempre y aunque parezca una payasa, soy más seria de lo que se imagina, que una, ya ha pasado lo suyo.
Y también le digo, que  todo tiene unos tempos y que un día, nuestros viajes se acabarán. Cuando nos dejen, no cuando queramos. Si fuera por eso...
-¿Se volvería hoy a España?.
Si le contesto con el corazón, le diría que sí, si lo hago con la cabeza, le contestaría que no.
Pero cada uno en su vida tiene una lista de mínimas obligatorias y de momento en la mía, hay muchas que no se cumplen, de modo que nos reinventamos y nos adaptamos.
- Por último. Sea sincera y honesta, con el corazón en la mano, ¿cree usted que va a ser feliz en su nuevo caminar?.
Sí, lo seré y repito con mi frase de cabecera robada: "si crees en los sueños, ellos se crearán".
Y le voy a dar a usted una frase para el final de esta entrevista, una frase que alguien escribió una vez: "No vivimos nunca, sino que esperamos vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca."





















martes, 31 de diciembre de 2013

A media noche, finalizo el capítulo número 2013 de mi propio libro, de mi propia vida.
También todos vosotros; the end a vuestra última página y dispuestos a abrir la primera del siguiente tomo; 2014.
A medida que pasan las horas, voy haciendo balance; qué hubiese cambiado, qué no hubiese dicho, qué momentos y personajes repetiría...
Un nuevo año.
Una nueva oportunidad.
Así es mi planteamiento; se cierra uno, se abre otro y en la mochila, un poquito más de experiencia, en lo bueno y en lo malo. Para seguir aprendiendo, sencillamente.
No deseo nada para mí en el nuevo caminar, sí todo lo bueno que haya en este mundo para mi familia, para mis hijos y para todos los que quiero, para aquellos que más lo necesitan.
Ahora, os escribo unas palabras que me he permitido el lujo de robar:
"...Cualquier persona con aptitudes para valorar la vida y valorarla con intensidad, para saber superar los obstáculos, para saber asumir retos, para valorar los blancos y los negros, para ser consciente de sus limitaciones y sus habilidades, lo tiene todo para ser feliz".
A si que, querid@s lectores, manos a la obra, tenemos un nuevo capítulo por delante, de mirar más allá de lo que vemos, de sentir lo que queremos trasmitir, de hacer para con los demás aquello en lo que creemos, de equivocarnos para aprender, de pedir perdón y dar las gracias, tenemos otros 365 días por delante.
El AlquilerdelosValientes, se despide de todos vosotros esperando haberos hecho pasar buenos momentos en su lectura. Esperando también, haber sabido viajar con las palabras para acercarse a todos vosotros pese a estar a 5560 kilómetros de distancia.
Me despido con mi lema, con mi frase de cabecera robada a Albert Espinosa y la que os dedico, con absolutamente todo mi cariño y energía:
"Si creéis en los sueños, ellos se crearán".

THE END.



lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Sabíais qué...?


Pues oye, a lo mejor sí o a lo mejor no, porque de qué nadie tiene que saber cosas como estas.
Y ahora que he dejado ya de ser la Nacho Cano de la maternidad (.por eso de mover con un pie el carrito del bebé mientras tecleo), procedo.
UNO:
Hasta hace no mucho, yo esto tampoco lo tenía claro y de hecho a esta bendita ciudad, le llamo "moronia".
Y que no, erre que erre, que no son moros.
Veréis, los moros son musulmanes del Norte de África (Sahara Occidental) y Mauritania.
Y los árabes, son musulmanes de la península Arabica (Arabia Saudita, Yemen, Omán; Emiratos y Bahrein).
Vale, son musulmanes pero no son del mismo pueblo.
Los de Castilla y León somos eso, castellanos, pero los de León de León y los de Palencia de Palencia.
Y no es lo mismo ¿a qué no?.
Como decía Alejandro Sanz: "no es lo mismo ser que estar". Como no es lo mismo comer unos macarrones sin tomate, unos huevos fritos sin pan o un pescado al horno sin patatas panaderas y cebolla (Dios mío de mi vida, lo que es esto de estar a régimen, solo sé hacer alusiones a la comida).
Me centro. Pues eso, que unos son de una zona del planeta y otros de otra.
Lo que sucede, es que la religión musulmana, es tan invasiva en las costumbres y en la vida diaria, que la cultura queda relegada a un segundo plano. Es decir, que lo que prima por encima de todo es la religión.
Y es lo único que tienen en común.
Los moros y los árabes son distintos en todo lo demás sobre todo en cultura.
El árabe, es hospitalario, educado (el que no decide atropellarte con un Hummer y arrastrarte 400 metros mientras cruzas uno de los 6 pasos de cebra de la ciudad), disfruta del tiempo, de la familia, de los aspectos sociales del trabajo, son negociadores...han pasado de comer con las manos sentados en la arena del desierto a (y perdonad por la burrada), cagar doblones de oro (la frase no es mía ojo pero sí muy propia).
Por eso (y esto es un comentario mío de mí misma), creo que desconocen lo que es el esfuerzo, el sacrificio, el hecho de que para tener algo en esta puñetera vida, hay que trabajar mucho. Estos no. De repente, clavaron un pico en la arena, les salió un chorro de fuel y a la, venga hordas y hordas de dinero.
Ahora tienen todas sus necesidades cubiertas con solo abrir la cartera. No tienen necesidad de trabajar y por eso son tan lentos a la hora de tomar decisiones, de generar resultados, son impuntuales y se escudan en el aspecto religioso con un "si Dios quiere" en todas las frases (al final a los que no se les pone, es a ellos porque todo les da pereza. Como a mí hacer la comida ahora mismo).
A si que, lo dicho. Los moros son moros y los árabes, son árabes. Son inconfundibles. Los árabes huelen a dinero de aquí a Parla.
DOS: La poli, como tenía coches viejos...(del 2010. Si hubieran visto mi Ford Fiesta sin calefacción y con una puerta colgando hace dos años, igual hubieran pensado que era una reliquia de un viaje en el tiempo), pues ahora tienen Touaregs V6. Mucho mejor ¿no?.
TRES: A la, la empresa de taxis en el aeropuerto, a la mierda. Que sí. A los que hacen colas y colas esperando a recoger a los pasajeros. El aeropuerto tiene su propia empresa de taxis, y a los otros, como dice mi amigo Carlos, les han mandao peinarse pa´tras. A si que, hay hileras e hileras de Mercedes Vito negras con asientos tapizados en cuero y su correspondiente chófer a los cuales multan (su jefe) si algún pasajero va comiendo dentro, si el conductor va a más de cien...
A si que, al aeropuerto vas en uno cualquiera. Con suerte puede ser que no huela a mohíno y que el conductor no vaya sin zapatos y con unas patatas en los calcetines del tamaño de mi puño (por eso es conveniente siempre llevar bolsas de plástico del super, por si se te vuelca el estómago).
Y volver a casa, pues en un Mercedes recién sacadito del horno conducido con un tio con visera y uniforme.
CUATRO: El pavimento del paseo de la playa y de las manzanas de alrededor, tenía unos 5 años. Vale. Pues a tomar por culo. Escavadora al canto, montañas de adoquines y tú, con botas de montaña para no desollarte los dedos de los pies. Es mejor que se te cuezan a 30 grados que despellejártelos, eso os lo digo yo.
¿Y por qué no lo iban a cambiar? a ver. Pues eso.
CINCO: (Esto es cultural. Ya empiezo con el proceso autodidacta). Ya sabéis que este país es esencialmente desértico. Bueno pues resulta paradógico, que un territorio como EAU, que contiene 100 tipos de arena distinta, tenga que importarla de Arabia Saudí para poder fabricar el hormigón necesario para los centenares de obras de construcción.
La arena en esta parte del desierto contienen una elevada cantidad de sal, mientras que su enorme vecina es mucho más rica en silicatos (como si me dicen misa en esperanto), lo que la hace apta para la producción de este material.
Tócate los colondrocos.
Resulta que uno tiene un gallinero con gallinitas ponedoras y le tiene que comprar los huevos al del super porque los de sus gallinas le dan alergia y le salen sarpullidos. No si lo que te digo.
SEIS: En 50 años, se ha multiplicado la población por 86. Había menos de cien mil personas hace 40 años y en 2010 ya tenía 8 millones. Sólo el 12% ha nacido en esta tierra. Y el 80% son trabajadores de esos que aquí viven tan bien. Stop.
SIETE: Si pusiéramos todas las barras de acero que sostienen el Burj Khalifa (el edificio más alto del mundo) una detrás de otra, llegarían de Madrid a Bangkok.
OCHO: Se dice se comenta, que en Dubai está la cuarta parte de grúas del mundo. En teoría, por cada setenta y cinco mil habitantes, habría una grúa y en Dubai por cada cuatro mil trescientos.

Y así, podría estar hasta Marzo pero no es plan que me tengo que largar a España el lunes si Dios o Alá quiere. Porque antes que quedarme aquí, prefiero comerme una ensalada de alambre de espino.
Daremos un descanso Navideño al Alquiler después del siguiente post ¿os parece?.